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jueves, 12 de julio de 2012

Crack del 1929 vs. Crisis Actual - Examen


“COMPARATIVA DEL CRACK DEL 1929 vs. CRISIS ACTUAL”

En las dos crisis el numero de bancos que quebraron fue muy elevado todo esto se debia al mero hecho la la especulación de tal forma que se creó un miedo generalizado y los inversores dejaron de apostar por la concesión de créditos. Antes de que se produjesen ambas crisis se vivia en una situación de bonanza y bienestar. Mucho desempleo, cierre de miles y miles de empresas y muchos años para recuperarse.


Podríamos decir que ambas crisis son parecidas observando los hechos que las provocaron: especulación, sobreproducción, capitalismo… Pero muy diferentes en cuanto al contexto en el que se han desarrollado. A continuación, intentaré explicar estas similitudes y diferencias.     



La principal diferencia radica en el distinto contexto histórico, político y social, en el que se desarrollan ambas crisis. “Entonces los bancos eran entidades frágiles y carecían de fondos de garantía de depósito, los mercados agrícolas eran importantes y particularmente vulnerables, se carecía de un efecto amortiguador de la crisis como el que aportan actualmente los subsidios por desempleo, las prestaciones en concepto de asistencia o el sistema de Seguridad Social”, subrayaba Galbraith en “El crack del 29”. 



Ahora bien, los parecidos entre ambas, sobretodo en sus cimientos, deberían haber ayudado a economistas a   tomar las medidas necesarias para que la historia no se repitiese, algo que parece estar ocurriendo, claro que sin consecuencias tan drásticas como en el crack del 29, por las mejoras antes citadas y porque este pilló por sorpresa a los ciudadanos, mientras que la crisis actual lleva tiempo viéndose venir.



En cambio entre la crisis actual y el crack del 29 hay una serie de diferencias notables entre las cuales lo mas relevante y de lo que mas o menos parten todas, es del desarrollo de la tecnología, ya que es un elemento fundamental como ejemplificando hablamos de internet, porque el mundo no conocía tan a fondo la globalizan como en nuestros dias, otro de los factores a destacar era que no había una burbuja inmobiliaria como la que tenemos ahora.
No ha habido una caída en picado de la bolsa como ocurrio en el jueves negro, la bolsa si que ha bajado pero no ha tocado fondo, y todo es mas facil gracias a los vinculos creados entre paises con la UE.

Las economías no occidentales en vísperas de la expansión occidental. - Apuntes


Las economías no occidentales en vísperas de la expansión occidental.

1. El mundo árabe.

El Islam tuvo origen en Arabia en el S.VII. Su fundador fue el profeta Mahoma. Pronto sus seguidores estallaron con la furia del viento desierto, y en cien años habían conquistado un enorme imperio que se extendía desde Asia Central hasta España, a través de Oriente Medio y el norte de África.

Los árabes originarios eran principalmente nómadas, aunque algunos practicaban agricultura de oasis y tenían unos pocos centros urbanos, como La Meca y Medina. Aunque el potencial agrícola de su territorio era limitado, su localización geográfica le confería grandes posibilidades comerciales. Introdujeron también nuevos cultivos: arroz, caña de azúcar, algodón, cítricos, sandía y otros frutos y verduras. En algunos casos eran plantas procedentes de la India o de otros lugares de Asia y África.

Uno de los principios del Islam era la jihad o guerra santa contra los paganos.

Como consecuencia de sus conquistas en el Imperio romano de Oriente, los árabes hicieron suyo gran parte del saber de la Grecia clásica. Durante la Edad Media europea, los científicos y filósofos árabes junto con los chinos estuvieron a la cabeza del mundo.

2. El imperio otomano.

Entre aquellos pueblos que aceptaron el Islam como religión se contó una serie de tribus turcas nómadas de Asia Central. Tamerlán, famoso por su crueldad, conquistó Persia a finales del S.XIV. Su imperio tuvo una corta vida, pero otro conquistador, Ismael, fundó a principios del siglo XVI la dinastía Safawí, que gobernó Persia hasta el S.XVIII.

Durante el S.XVI continuaron su expansión, apoderándose de territorios en el Cercano y Medio Oriente que previamente los árabes habían arrebatado al imperio bizantino, además de otros en el norte de África; en Europa conquistaron Grecia y los Balcanes, y en 1683 llegaron a las puertas de Viena, siendo allí rechazados hasta Hungría.

El imperio de los turcos no contaba con un mercado común. Todos los territorios ocupados siguieron realizando la misma actividad que antes de ser ocupada. La agricultura era la principal ocupación de los súbditos del sultán.

Los turcos tuvieron en Europa mala fama de violentos y rapaces, aunque esta era exagerada.

3. Asia Oriental.

La civilización china presenta uno de los desarrollos más autónomos que han existido. Raramente experimentó influencias extranjeras, y cuando ocurrió no tardaron en ser absorbidas e integradas en la tradición china. Las dinastías surgían y caían, habiendo a veces entre una y otra períodos de anarquía y “estados en guerra”, pero la civilización china característica siguió su desarrollo a lo largo de unas líneas que parecen trazadas de antemano.

La cuna de la civilización china estaba situada en el curso medio del valle del río Amarillo, donde el fértil suelo de loes que depositan los vientos procedentes de Asia Central permitía fácilmente el cultivo. El alimento básico era el mijo, que posteriormente sería complementado con trigo, cebada y arroz.
A partir de esta agricultura productiva se produjo crecimiento urbano. Los trabajos en bronce alcanzaron un alto nivel de desarrollo. La manufactura de tejidos de seda se originó en China en fecha muy temprana.

El resultado fue una emisión excesiva e inflación. En general, los chinos alcanzaron antes que Occidente un grado bastante alto de desarrollo técnico y científico, aunque ningún desarrollo de los que alcanzó les llevó a la era industrial.

Por otro lado, la fertilidad de su población hizo que la población pasase de 50 millones (año 600 d.C.) al doble en solo 600 años.

En el siglo XIII se produjeron una serie de acontecimientos que afectaron profundamente no sólo a China, sino a toda Eurasia. Fue la irrupción de los mongoles, bajo el mando de Genghis Khan.

En Asia central y en oriente medio se convirtieron al Islam y se fusionaron con sus aliados turcos y con la población indígena. En China se asienta la dinastía Yuan (1260-1368) a la usanza china y adoptaron las costumbres chinas, pero intentaron mantener su diferenciación étnica, lo que llevó a su derrocamiento al cabo de poco más de un siglo.

La dinastía Ming (1368-1644) restableció las costumbres tradicionales chinas, especialmente el confucionismo y el sistema mandarín. En 1421 los Ming trasladaron la capital de Nanking a Pekín. La especialización regional se hizo más pronunciada. Pero lo más notable de todo fue que los chinos comenzaron a comerciar con regiones de ultramar.

Corea y Japón se desarrollaron inmediatamente después de la civilización china y en gran parte a imitación suya.

4. Asia Meridional.

El subcontinente indio tiene aproximadamente el mismo tamaño que la Europa que queda al oeste de la antigua Unión Soviética. A lo largo de su historia ha visto surgir y caer una sorprendente colección de principados, reinos e imperios.

La población aborigen del subcontinente quizá tuviera relación con la de Australia. No obstante, a lo largo de siglos, puede que milenios, se acrecentó por oleadas de emigrantes e invasores.

En la economía, más impacto que los gobiernos tuvo la religión. La primitiva religión original fue el hinduismo, que fue desarrollándose con variantes.

Uno de los modos en que la religión interfirió en la economía fue a través del sistema hindú de castas. La casta venía determinada principalmente por la ocupación, pero parece ser que en su origen tuvo también un elemento étnico.

A la ocupación más baja correspondía el estatus más bajo, y algunos eran “intocables” y hasta “indignos de ver”.

Otro elemento de la religión hindú enemigo del progreso económico fue su veneración por el ganado vacuno.

La gran mayoría de la población se dedicaba a la agricultura. El sudeste asiático, Indonesia incluida, aportó dos contribuciones importantes a la civilización mundial. En primer lugar el arroz, y en segundo las especias.

Durante la Edad Media europea se crearon incipientes naciones-estado, como el reino de Pagan, en la actual Birmania y el de Ayudhya en la actual Tailandia, que en el S.XVII aceptó un embajador del rey de Francia, Luis XIV.

Los musulmanes, árabes o no, fueron los principales intermediarios ente la India e Indonesia; también fueron ellos los principales intermediarios entre la India e Indonesia; también fueron ellos los responsables de la difusión del Islam por toda Indonesia.

5. África.

La historia del norte de África está íntimamente relacionada con la historia europea. El África Subsahariana, por su parte, raramente se vio afectada por los acontecimientos europeos o de cualquier otra parte del mundo hasta el S.XVI, o incluso el XIX

La historia escrita de África empieza en el antiguo Egipto. Los fenicios recorrieron toda la costa africana; Cartago, colonia suya, rivalizó con Roma por el control del Mediterráneo. La repentina embestida del Islam convirtió a éste en un lago musulmán por un breve tiempo a principios de la Edad Media. Si bien separada de Europa tanto por la religión como por las aguas.

La economía del norte de África era muy similar a la de la Europa mediterránea. Allí donde se diera un adecuado régimen de lluvias se cultivaban cereales y en los demás sitios predominaba el pastoreo nómada.

Su población era variada. Aunque los habitantes originales eran de piel oscura o negra, existía enorme diversidad étnica, racial y lingüística. El grupo social básico era la tribu.

La economía era también diversa, yendo desde la caza y recolección más primitiva, hasta una agricultura y ganadería bastante complejas que se practicaban en la sabana y otros espacios abiertos. El comercio era casi ubicuo, dándose incluso entre los cazadores-recolectores, siempre que tuviesen contacto con otros grupos sociales. En África oriental se utilizaba como dinero conchas para obviar la necesidad de trueque. El transporte de cargas a lo largo de los ríos se hacía generalmente por medio de canoas. Por tierra lo hacían porteadores sobre su cabeza.

6. Las Américas.

Mucho antes del principio de la era cristiana del Viejo Mundo, el Nuevo mundo estaba ya poblado desde lo que ahora son Canadá y Alaska en el norte hasta la Patagonia y Tierra del Fuego en el sur.

La densidad de población era directamente proporcional a la productividad de la economía: era mayor en las áreas cuyos habitantes practicaban agricultura sedentaria y menor en aquellas cuya población vivía aún de la caza y la recolección.

Los amerindios descubrieron la agricultura, pero no todos ellos la practicaban. Habían alcanzado un alto nivel de desarrollo. El cultivo básico era el maíz, el tomate, la calabaza, las judías y la patata. También el mercado y el comercio se dieron desde temprano.
La civilización maya surgió más o menos en esta época o un poco después. Sus construcciones más características eran sus enormes pirámides con templos en la parte superior.

Los indios del sudoeste de los EE.UU. practicaban también la agricultura de regadío y construyeron sentamientos urbanos que merecen el calificativo de pueblos, si no de ciudades, con casas de varias habitaciones y almacenes. En la región norte de los Grandes Lagos fabricaban herramientas y armas de cobre a partir del mineral local. Más al este hacían puntas y cuchillos de pizarra y pedernal semejantes a las de cobre. Casi todos los amerindios elaboraban cerámica y cestería.

El resto de los habitantes de las Américas sobrevivían primitivamente a base de la caza y recolección en esos continentes vastos, pero escasamente poblados.

El desarrollo económico en la Europa medieval - Apuntes



El desarrollo económico en la Europa medieval.

1. La base agraria.

En la Europa medieval aumentó el tamaño de las instituciones agrarias y rurales.

A partir del S. VIII los francos y otros pueblos europeos se vieron amenazados por nuevas hordas de invasores. En 711 el reino visigodo de España fue invadido y rápidamente derrotado por musulmanes provenientes del norte de África. Aunque los francos hicieron retroceder a los musulmanes al otro lado de los  Pirineos, éstos conquistaron algunos territorios, volviendo el Mediterráneo prácticamente musulmán.

Los vikingos dominaron las Islas Británicas y conquistaron Normandía. Para hacer frente a estas amenazas los reyes francos idearon un sistema de relaciones políticas y militares, posteriormente denominado feudalismo. El mandamiento directo de tales tropas resultaba imposible. La solución consistió en otorgar a los guerreros las rentas de las grandes haciendas, quedando estas bajo su custodia y protección. Tras las invasiones de los bárbaros, el manor (grandes fincas de la aristocracia pasan a ser haciendas autosuficientes, en los que los campesinos quedan ligados a esa tierra) pasa a ser la base económica del sistema feudal. La tierra cultivable del manor; incluía la manor house, los graneros, los esclabos, la forja, los jardines y acaso los huertos viñedos.

El ideal feudal era “ninguna tierra sin señor, ningún señor sin tierra”.

Los campesinos vivían en pueblos apretados a los pies de la muralla de la manor house o en sus cercanías.

2. La sociedad rural.

Dentro de la población rural había diversas categorías o grados según el nivel social. La teoría del feudalismo plenamente desarrollada dividía la sociedad en 3 órdenes:

  • Los señores, que proporcionaban protección y mantenían el orden.
  • La clase dirigente (menos del 5%). Formaba una pirámide social que va desde el rey hasta la cúspide, pasando por los grandes nobles, hasta los caballeros de categoría inferior en la base.
  •  El orden clerical, distinguiendo entre el clero regular y el secular.

Existían diferentes categorías sociales incluso entre la población campesina. En términos generales, había dos: hombres libres y siervos. Aunque con el transcurso de los siglos hasta la revolución francesa estas diferencias se han ido disminuyendo.

5. La expansión de Europa.

Resulta imposible evaluar con exactitud la población medieval, pero se ha calculado que alrededor del año 1000 la Europa Occidental era de 12 a 15 millones de personas. La población de la Europa cristiana en aquella fecha probablemente era de 18 a 20 millones de habitantes. A principios del siglo XIV la población de Europa Occidental estaba probablemente entre los 45 y 50 millones, y la de todo el continente entre 60 y 70 millones.

Si aumenta la tasa de natalidad o disminuye la de mortalidad, crece la población. Por datos parciales de Europa Occidental y por analogía con otras sociedades tradicionales se cree que las tasas brutas de natalidad y mortalidad eran alrededor de 35 ó 40 por mil al año.

¿Cómo se distribuyó esta población y a qué actividades, productivas o de otro tipo, se dedicó? Hubo ante todo un notable aumento de la población urbana. La mayor parte siguió dedicándose a la agricultura, distribuyéndose de tres maneras. Primero, aumentó la densidad media de los asentamientos existentes. Segundo, se empezaron a cultivar terrenos que hasta entonces eran yermos y despoblados. Y finalmente, para dar cabida a su mayor número de habitantes, la civilización europea se expandió geográficamente.

La reconquista cristiana de la península empezó seriamente en el S. X coincidiendo con el crecimiento demográfico europeo, y en el S.XIII, 9 décimas partes de la península ya estaban en manos cristianas. A finales del siglo XI, cuando la reconquista de España y Portugal estaba en plena marcha, algunos guerreros normandos bajaron hasta Sicilia y emprendieron su conquista a los musulmanes.

Alemania se expande a lo que ahora es conocido como Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía y Lituania, dando prueba de su vitalidad económica.

Los emperadores del Sacro Imperio Romano (Germano) impusieron su soberanía en gran parte de Europa orienta. A mediados del siglo XI una serie de colonos alemanes empezaron a extenderse hacia el este. Los resultados económicos globales de esta expansión se pueden resumir en: difusión de una tecnología más avanzada, importante incremento de la población debido a un aumento natural y a la emigración.

9. La crisis de la economía medieval.

En 1348 una epidemia de peste bubónica (peste negra) llegó a Europa procedente de Asia. Extendiéndose rápidamente a través de las principales rutas comerciales, durante dos años asoló toda Europa. La población total europea se redujo probablemente a menos de dos terceras partes.

 Aparte de la miseria que engendró la peste, en los siglos XIV y XV, una serie de guerras alcanzaron una gran intensidad y violencia.  Durante la Guerra de los Cien Años (1338-1453) entre Francia e Inglaterra, una política deliberada de saqueo y destrucción llevó a que grandes zonas del oeste de Francia quedaran totalmente devastadas. La Peste Negra constituyó el episodio más decisivo de la crisis de la economía medieval, pero no fue ni la causa de tal crisis.

La Hambruna de 1315-1317 afectó a todo el norte de Europa. Un precario abastecimiento de alimentos y unos servicios sanitarios insuficientes en unas ciudades cada vez más congestionadas hicieron a sus habitantes mucho más vulnerables a epidemias, de las cuales la peor fue la Peste Negra. Hay pruebas de que en el siglo XIV se produjo un deterioro climatológico. En el norte de Europa, al menos, los inviernos se hicieron más largos, fríos y húmedos.

A finales del S.XIII se interrumpieron las talas de bosques que en siglos anteriores se habías producido de forma constante. En áreas como España e Italia hay pruebas de que la deforestación contribuyó a la erosión del suelo y a la pérdida de fertilidad. La escasez de fertilizante había sido uno de los problemas constantes en la economía feudal, y la disminución del ganado lo agravó. Los esfuerzos para aumentar la productividad produjeron un cierto efecto en algunas regiones, pero los esfuerzos no se llevaron a cabo con rapidez y sus resultados no fueron lo suficientes substanciales como para compensar los rendimientos decrecientes de las agotadas tierras marginales. Para reforzar sus menguantes ingresos, bien para sacar partido de la favorable relación precio-salario, muchos señores decidieron volver a ocuparse del cultivo de su propio demesne, a veces aumentado éste a expensas de los pastos o incluso de las tierras de los campesinos, e intentando volver a imponer los servicios en trabajo.

La Peste Negra intensificó enormemente las tensiones y conflictos sociales. En la segunda mitad del S.XIV en toda Europa se produjeron insurrecciones, sublevaciones y guerras civiles. Si bien no todas estaban motivadas por el control salarial, todas estaban, de un modo u otro, relacionadas con el súbito cambio en las condiciones económicas que el hambre, la guerra y la peste habían traído consigo.

Aunque las sublevaciones raramente consiguieron sus objetivos, el cambio en las condiciones económicas supuso para los campesinos de Europa Occidental la libertad de las ataduras feudales.

La Gran Peste y las calamidades del siglo XIV a ella asociadas, si bien espantosas, vinieron a ser un fuerte purgante que abrió camino a un periodo de crecimiento y desarrollo renovados que se inició en el siglo XV.

La revolución Neolítica y la economía del mundo antiguo - Apuntes


LA REVOLUCIÓN NEOLÍTICA Y LA ECONOMÍA DEL MUNDO ANTIGUO


Situándonos en el Neolítico, la evolución tecnológica se produjo tan lentamente como la propia evolución biológica, pero es probable que se viera acelerada en los últimos 50.000 años, aproximadamente. Hacia finales de la última glaciación los hombres del final del paleolítico habían alcanzado un estado relativamente avanzado de desarrollo tecnológico, y probablemente también de desarrollo social.
La unidad de organización social era la banda o tribu. Eran necesariamente tribus migratorias en busca de caza, pero normalmente se mantenían dentro de un área geográfica dada. Probablemente los contactos entre bandas eran raros y quizá primitivos intercambios comerciales en forma de trueque incluido el intercambio de mujeres.

LA ECONOMÍA Y LA APARICIÓN DE LA CIVILIZACIÓN

Había llegado el Neolítico, donde se dieron importantes acontecimientos que fueron de vital importancia para la historia de la humanidad. Por primera vez el hombre podía fundar asentamientos relativamente estables. Esto, junto con la mayor productividad de sus esfuerzos, le abrió la posibilidad de acumular mayor cantidad de bienes materiales, es decir, riqueza, y, simultáneamente, de dedicar más tiempo a actividades no directamente relacionadas con la mera subsistencia, como el arte o la religión.
Esta nueva etapa asentó definitivamente la agricultura, en la cuál se fueron dominando las técnicas agrícolas y se fue haciendo más eficiente y productiva, disminuyendo la importancia de la caza, pero manteniendo ésta su importancia simbólica.

Una de las principales consecuencias de la invención de la agricultura fue el aumento de la capacidad de determinadas áreas de sustentar a la población. Por lo tanto la población aumentó.

La vida sedentaria de los poblados agrícolas permitió una división del trabajo mejor.

La división del trabajo y la evolución de las nuevas artes, como la metalurgia y la alfarería, requerían alguna forma del intercambio o comercio. La costumbre establecía los términos del intercambio entre comunidades próximas.

La unidad básica e organización económica y social de las primeras comunidades agrícolas fue la aldea de labradores (de 30-50 personas).

Surgió la escritura, como una mera necesidad económica para llevar a cabo registros administrativos, pero que luego se extendió a usos religiosos, literarios y económicos.

LAS BASES ECONÓMICAS DEL IMPERIO

Antes de la aparición de las primeras grandes civilizaciones urbanas la estructura social de las aldeas agrícolas del Neolítico era relativamente simple y uniforme. La costumbre y la tradición, interpretadas por un consejo de ancianos gobernaban las relaciones entre los miembros de la comunidad. A lo más, tendrían un vago concepto de la propiedad. Sin duda, se reconocía la propiedad privada de utensilios, armas y adornos, pero probablemente la propiedad de la tierra era colectiva.

Poco a poco estas aldeas se convirtieron en grandes ciudades-estados y, por lo tanto, aumentaron la proximidad entre sí, lo que provocó grandes disputas por límites y derechos de riesgo, que se hicieron notas importantes para conquistas.

Debido a una gran oleada de conquistas surgieron grandes imperios que basaron su economía en la recogida de botines, tributos e impuestos que los conquistadores obtenían de los conquistados y de las masas campesinas.

¿Contribuyeron los imperios de la antigüedad de modo positivo al desarrollo económico? En términos de desarrollo tecnológico, su aportación es bastante escasa. Casi todos los elementos tecnológicos de que se sirvieron las civilizaciones de la antigüedad habían sido ya inventados o descubiertos antes del alba de la historia escrita.

No obstante, y aunque la tecnología quedara casi estancada, los logros económicos de los imperios de la antigüedad fueron considerables. Las expediciones que organizaron con fines comerciales o de conquista difundieron los elementos tecnológicos y aportaron nuevos recursos. La formulación explícita de las leyes civiles, aun cuando se dictaran en interés del soberano o de la clase dirigente, contribuyó a suavizar el funcionamiento de la economía y la sociedad.

Pero lo más importante de todo, posiblemente fue que al establecer la ley y el orden en áreas cada vez mayores, se facilitó el crecimiento del comercio y, con ello, la especialización regional y la división del trabajo. Es lo más notable ejemplo de esto es, por supuesto, el imperio romano.

EL COMERCIO Y EL DESARROLLO EN EL MUNDO MEDITERRÁNEO

En el milenio que se extiende entre el año 800 a.C y el 200 d.C la civilización clásica del Mediterráneo alcanzó un nivel de desarrollo económico que no se superó hasta el siglo XII o XIII. Teniendo en cuenta la ausencia del progreso tecnológico en esa era, la explicación de tal logro debería buscarse en la amplia división del trabajo que una red comercial y de mercados altamente desarrollados hizo posible.

Se producen progresos comerciales y financieros, de transcendental importancia económica: el dinero en moneda.

Pronto los gobiernos se dieron cuenta de que con la moneda había la posibilidad de obtener beneficio y prestigio.

LOGROS Y LÍMITES ECONÓMICOS DE LA CIVILIZACIÓN ANTIGUA

El apogeo de la civilización clásica, al menos en los que se refiere a su aspecto económico, tuvo lugar durante los dos primeros siglos de la era cristiana, bajo el dominio de Roma.
A medida que fueron extendiéndose sus dominios fue aumentando su interés por los asuntos militares y administrativos. En su escala de valores, el comercio no gozaba de gran consideración mientras que el derecho romano permitía una considerable libertad de empresa y no penalizaba las actividades comerciales. Cuidaba especialmente del estricto cumplimiento de los contratos, de hacer valer el derecho de propiedad y de llegar a un acuerdo rápido y, casi siempre, justo.
El carácter urbano de imperio romano fue posible, y a la vez se vio estimulado, por su altamente desarrollada red comercial y la magnífica división del trabajo que la sustentaba.
Las calzadas romanas, elementos importantes para el comercio, facilitaron las comunicaciones y el transporte de mercancía ligera. La arteria fundamental del transporte fue el Mediterráneo, que se convirtió en la gran vía del tráfico comercial.
La mayor contribución de Roma al desarrollo económico fue la pax romana, el largo periodo de paz y orden en la cuenca mediterránea que permitió que el comercio se desarrollase en las condiciones más favorables.

Una de las principales consecuencias de la pax romana fue el crecimiento demográfico (aproximadamente 100 millones de personas).
Mejoró el nivel de vida  pero los mejores años del imperio romano fueron los que constituyeron un periodo de transición hacia una nueva crisis. La escasez de mano de obra y la gradual inflación monetaria obtuvo como resultado una continua desvalorización de la moneda por parte de un erario cuyos gastos siempre excedían a sus ingresos. La inflación, no obstante, era síntoma de problemas económicos más fundamentales.

Diocleciano intentó terminar con ella controlando por decreto los precios y salarios y reorganizando los sistemas burocráticos y fiscales (fracasó). Sus reformas, y las de su sucesor, Constantino, apuntalaron la estructura imperial durante algún tiempo, pero no acabaron con los problemas fundamentales, de hecho, los aumentaron.

Desde el punto de vista económico, los dos pilares del imperio romano eran la agricultura y el comercio. Los excedentes agrícolas cobraban importancia al recaudarse y acumularse a través de impuestos. Proporcionaban los recursos necesarios para mantener a la población urbana, ejército y burocracia. Sin embargo, la ordenación efectiva de estos excedentes dependía de que la circulación comercial por el imperio fuese fluida y sin trabas pero las invasiones la obstaculizaron.

Los impuestos empezaron a ser cada vez más fuertes, pero su carga era inversamente proporcional a los beneficios que le entregaba el gobierno.

La economía fue volviendo a su estado primitivo de subsistencia a mediada que la población descendía y las ciudades se vaciaban: la economía clásica veía su fin.
La causa fracaso de la economía clásica de Roma fue la falta de creatividad tecnológica.